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Sinergias académicas entre la UE y América Latina

La cooperación birregional entre América Latina y la Unión Europea: Avances en las iniciativas conjuntas para reducir la brecha de género en carreras STEM

hace 5 días
7 min de lectura
Dos regiones con brechas de género

La brecha STEM (Science, Technology, Engineering and Mathematics) refiere a la desigualdad en el acceso a este tipo de carreras universitarias por parte de las mujeres. Según el informe de 2024 de la ONG Chicas en Tecnología(CeT), en América Latina, la participación femenina en estas carreras universitarias oscila entre el 29% y el 43%, según el país. Uruguay lidera el ranking con una participación del 42,6%, un 5% más que Argentina. En el otro extremo, Perú y Chile muestran las participaciones más bajas, con 28,9% y 29%, respectivamente. No obstante, al revisar la presencia de mujeres en carreras de programación, se observa que ningún país supera el 23%, lo que revela una subrepresentación aún más marcada en áreas técnicas específicas.


Mientras en algunas disciplinas STEM como Ciencias Naturales la participación femenina supera el 50%, en las tres categorías tecnológicas específicas -STEM-TIC, programación y desarrollo tecnológico- se observa una brecha de género persistente y generalizada en toda la región. Otro hallazgo es la variación en la participación femenina según especificidades en algunas carreras o campos de conocimiento que presentan diferencias importantes en su interior. Las formaciones universitarias en desarrollo tecnológico, que incluyen componentes de biotecnología, muestran una mayor participación femenina que las carreras específicas de programación.


La brecha de género en disciplinas STEM crece y se acentúa en las carreras de programación y desarrollo tecnológico en América Latina (CeT, 2024) si se miran algunos indicadores en particular. La tasa de egreso de mujeres en carreras TIC en Latinoamérica es del 25% (MetaRed TIC & ANUIES, 2024). En los últimos años, se verificó una disminución en el egreso de mujeres en Iberoamérica al pasar del 25% en 2013 al 19% en 2022 (OEI & UNESCO, 2024).


Los países donde predomina la educación pública universitaria son los únicos que superan el umbral del 20% de participación femenina en carreras de programación. Uruguay (con el 92% de la matrícula universitaria en el sistema educativo público), Argentina (con el 81% de la matrícula en el sistema educativo público) y México (con el 56,2% de la matrícula en el sistema educativo público) registran participaciones de 20,1%, 20,3% y 22,6% respectivamente. En contraste, los países con sistemas mayoritariamente privados muestran participaciones sustancialmente menores: Chile, con solo 27,2% de matrícula pública, registra una participación femenina de 11,1%, mientras que Perú, con 24,2% de educación pública, alcanza el 13,5%. Colombia, con un sistema más equilibrado (45,5% público), presenta una participación intermedia de 16,8% (Cet, 2024). Esta distribución sugiere que la preeminencia de la educación pública podría constituir un factor relevante para superar la barrera del 20% de participación femenina en carreras de programación.

 

Cruzando el Atlántico, según Eurostat, las mujeres representaron el 33,5 % de los graduados STEM en la UE en 2023, es decir, aproximadamente una de cada tres personas graduadas en ciencias naturales, TIC e ingeniería. El promedio continental esconde diferencias nacionales notables. Entre todos los hombres graduados de educación terciaria en la UE, el 40,3 % proviene de carreras STEM; en el caso de las mujeres, esa cifra cae a apenas el 16,4 % (UNECE, 2026). Las excepciones las representan en 2024 Islandia, que encabeza la lista con un 43,3 %, seguida de Rumanía (41,7 %), Grecia (41,7 %) y Estonia (41,5 %). Polonia (39 %), Italia (39,5 %) y Croacia (38,1 %) también se sitúan muy por encima de la media.


Estos datos cuestionan una creencia generalizada, compartida en ambas regiones: que las mujeres evitan de forma natural los campos técnicos. Si algunos países pueden alcanzar una paridad casi total en la educación en STEM, entonces la brecha de género no es inevitable, sino que viene determinada por los contextos nacionales, los incentivos y las oportunidades.


La Unión Europea busca ampliar su mano de obra en programación, inteligencia artificial (IA) y el sector digital. Pero el equilibrio de género en el sector tecnológico no se produce de forma automática. Depende de cómo los sistemas educativos conecten con las oportunidades económicas reales. Los países donde las STEM se consideran una vía fiable hacia el empleo parecen atraer a más mujeres hacia los campos técnicos. Esto sugiere que mejorar las perspectivas laborales, la visibilidad y las trayectorias profesionales en el sector tecnológico podría ser tan importante como cambiar las experiencias en el aula.


Agendas birregionales para la reducción de las brechas

La agenda birregional entre América Latina y el Caribe (ALC) y la Unión Europea (UE) se propone reducir la brecha de género en estas carreras de grado y en la formación profesional, y se ha fortalecido en los últimos años. La UE financia varios proyectos de implementación e investigación sobre esta temática en ALC.

Cabe aclarar que existe un ecosistema de cooperación que se está consolidando entre la UE y ALC. Para analizar la cooperación, se plantea una tipología que considera las diferentes formas que existen: 1) cooperación entre la UE y universidades de ALC, 2) alianzas entre la UE y empresas privadas nacionales de ALC y multinacionales, 3) cooperación entre la UE y organizaciones de la sociedad civil de ALC y 4) cooperación o alianzas entre organizaciones internacionales (UNESCO, OEI, entre otras) y gobiernos locales. A continuación, se presentan varias iniciativas a partir de la tipología presentada. Si bien esta lista no es exhaustiva, permite mostrar el avance que se está realizando en la cooperación birregional sobre esta temática.


En primer lugar, dentro de la primera tipología, se puede citar el Proyecto W- STEM (2019- 2022), que continúa activo. Se trata del proyecto regional de mayor alcance financiado por la UE. El proyecto Building the future of Latin America: engaging women into STEM (W-STEM) tuvo como objetivo mejorar las estrategias y los mecanismos de atracción, acceso y orientación de las mujeres en los programas de educación superior STEM en América Latina. Contó con 15 socios de 10 países: Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, España, Finlandia, Irlanda, Italia, México y Reino Unido. Las universidades latinoamericanas participantes incluyen la Universidad de Chile, el Tecnológico de Monterrey (México), la Universidad de Costa Rica, la Universidad del Norte (Colombia) y la Universidad Técnica Particular de Loja (Ecuador), entre otras. La red resultante se compone de 15 instituciones de educación superior y otras pueden incorporarse como colaboradoras para establecer sinergias y acciones conjuntas.


También dentro de esta tipología, otra iniciativa de cooperación más reciente (2025) es MakerWomenSTEM, liderado por el Tecnológico de Monterrey y financiado por la UE a través del programa Erasmus+, conectando a instituciones de Europa y América Latina para impulsar el acceso de mujeres a carreras STEM. El proyecto se implementará en México, Colombia y Ecuador, beneficiando a más de 500 mujeres en su primera etapa. Asimismo, dentro de este tipo, cabe citar la Cátedra Regional UNESCO Mujer, Ciencia y Tecnología con la participación de FLACSO Argentina por parte de América Latina, que lidera la difusión regional de los avances del proyecto ACT —financiado por la Unión Europea— y sistematizando información sobre planes de igualdad de género en instituciones de educación superior e investigación. Este caso es particular porque actúa como nodo latinoamericano de un proyecto UE-UNESCO.


En cuanto a la segunda tipología, encontramos el Proyecto SAGA (STEM -Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemática por sus siglas en inglés- and Gender Advancement). Liderado por la UNESCO, se propone reducir la brecha de género en los campos de la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (CTIM) de todos los países, en todos los niveles de educación e investigación. El Proyecto cuenta con el apoyo del Gobierno de Suecia a través de la Agencia Sueca de Cooperación para el Desarrollo Internacional (ASDI) y busca proporcionar a gobiernos y responsables de políticas una variedad de herramientas que permitan reducir la brecha global de género en el campo STEM,  al utilizar dos estrategias: una evaluación de las políticas que afectan el equilibrio de género en STEM, y la utilización de un conjunto de indicadores relativos a las políticas de ciencia, tecnología e innovación (CTI), a fin de permitir la elaboración de políticas a partir de evidencia.


En lo que refiere a la tercera tipología, también en la Argentina, la UE cofinancia, junto con Fundación Cimientos y Enseñá por Argentina, la actividad de Chicas en Tecnología (Cet), organización de la sociedad civil de larga trayectoria (2015) que lleva a cabo diversas actividades para promover y promocionar las carreras STEM entre mujeres, como el desarrollo de un programa que  impulsa el desarrollo y la formación de jóvenes en áreas STEM, acompañando a más de 3 mil jóvenes.


Dentro de la cuarta tipología, encontramos iniciativas como las de la Organización de Estados Iberoamericanos, que con su línea específica sobre indicadores de CyT y de datos de educación superior en Iberoamérica construye una agenda birregional pero constante en torno a este tema. Su particularidad es que involucra recursos europeos, pero también de países de América Latina y el Caribe, sosteniendo mediciones, estudios y agenda de actividades específicas sobre mujeres y ciencia. 


En conclusión, los datos muestran que aún persisten desafíos para reducir la brecha de género, por lo que es necesario sostener la agenda y revisar mediante estudios e investigaciones que promuevan nuevos programas e iniciativas o la consolidación de los ya existentes.


Si bien existen canales ya consolidados de cooperación entre ambas regiones, prima el financiamiento europeo, además del nacional de cada país, pero ante nuevos escenarios nacionales, como los gobiernos de extrema derecha que cuestionan las políticas de género, se abre un interrogante sobre cómo sostener una agenda birregional que requiere apoyos estatales de alto nivel.

Lucila Dallaglio es doctora en Ciencias Sociales por la Universidad Nacional de General Sarmiento, Magíster en Políticas Públicas por la Universidad Torcuato Di Tella y Licenciada en Ciencia Política por la Universidad Católica de Córdoba. Es investigadora del Grupo de Estudio sobre Ciudadanía, Transición Educativa y Convivencia (GECITEC), del PLYSE, Área de Educación de FLACSO Argentina y es exbecaria postdoctoral del CONICET con sede en el IICSAL. Ha participado en proyectos de investigación nacionales (PICT) y regionales sobre trayectorias educativas, ciudadanía, cultura digital y movilidades contemporáneas.




Las opiniones expresadas en este blog son exclusivamente del autor y no reflejan los puntos de vista de la Red EULAS


 
 
 

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