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Sinergias académicas entre la UE y América Latina

Francia y América Latina y el Caribe: una política exterior en proceso de reactivación selectiva

hace 3 días
7 min de lectura

La relación de Francia con América Latina y el Caribe, al igual que ocurre con otros Estados europeos, tiene raíces históricas profundas, sustentadas en vínculos diplomáticos, culturales, científicos y económicos. Sin embargo, después de la Guerra Fría, América Latina y el Caribe perdieron centralidad en la política exterior francesa frente a otras prioridades, como Europa, África, el Mediterráneo y, más recientemente, el Indo-Pacífico. 


Pese a esta pérdida de centralidad, la presencia francesa en Latinoamérica se mantuvo, pero adquirió un carácter fragmentado: relaciones bilaterales diferenciadas, cooperación para el desarrollo, diplomacia cultural, acción mediante la Unión Europea (UE) y gestión de los territorios franceses de América y del Caribe (Guadalupe es un departamento y región de ultramar; Martinica y la Guayana Francesa son colectividades territoriales únicas; y San Martín y San Bartolomé son colectividades de ultramar regidas por el artículo 74 de la Constitución francesa).


Los documentos oficiales publicados entre 2023 y 2026 muestran un intento de corregir esa relativa desatención. El contenido de los informes del Senado francés Réinvestir la relation France–Amérique du Sud : les cas du Brésil et du Pérou y La France en Amérique du Sud, quelles relations avec ses voisins brésilien, surinamais et guyanien? muestra que América Latina y el Caribe habían perdido centralidad relativa en la agenda francesa y que existe una voluntad de reactivar selectivamente las relaciones con la región. Estos documentos oficiales atribuyen una relevancia estratégica creciente a la región debido a la competencia entre grandes potencias, la transición energética, la biodiversidad, las rutas marítimas y las economías ilícitas. Más que una estrategia latinoamericana integral, se observa una política de geometría variable, selectiva en sus socios y sectorial en sus instrumentos.


El bilateralismo selectivo como principal vía de acción

La dimensión bilateral constituye el componente más definido de esta reactivación. Brasil ocupa un lugar central en este proceso por su peso en la región, pero la relación bilateral sigue limitada por divergencias en torno a los BRICS+, la guerra de agresión de Rusia contra Ucrania, la relación con China y el acuerdo entre la UE y el Mercosur. Al mismo tiempo, en los informes se identifican bases sustantivas para profundizar la cooperación: inversiones, Amazonía y bioeconomía, defensa, investigación científica, intercambios universitarios, la lucha contra el narcotráfico y la minería ilegal. Es decir, la relación franco-brasileña no puede reducirse a la agenda climática; su viabilidad depende de gestionar las diferencias sin renunciar a áreas concretas de convergencia.


México constituye el segundo caso más visible. El Plan d’action modernisé pour le Partenariat stratégique France-Mexique, publicado en mayo de 2026 por el Ministerio para Europa y Asuntos Exteriores, amplía la agenda bilateral para incluir el multilateralismo, el derecho internacional, la diplomacia feminista, el cambio climático, la biodiversidad, la inteligencia artificial, la defensa, la cooperación judicial, las cadenas de suministro y la transición energética. El documento refleja la voluntad de ambos gobiernos de consolidar la relación franco-mexicana como una asociación económica y política orientada también a la gobernanza global y a la defensa de un multilateralismo efectivo.


Esta aproximación comienza a extenderse a otros Estados. El informe del Senado de junio de 2026, Argentine et Chili : dans un contexte de bouleversements politiques, quelles perspectives de coopération avec la France?, se propone fortalecer las relaciones bilaterales con Argentina y Chile mediante una mayor cooperación en defensa, seguridad marítima, lucha contra el narcotráfico, inteligencia artificial y ciencia. También se sugiere mantener un diálogo exigente sobre derechos humanos y memoria histórica, ampliar la presencia institucional francesa en ambos Estados y favorecer la participación de la industria de defensa en futuros proyectos estratégicos.


A partir de estos documentos, puede advertirse una estrategia diferenciada: Brasil y México aparecen como interlocutores de alcance global; Chile, Argentina y Perú, como socios para la cooperación sectorial; y América Central, como un espacio de creciente importancia logística, marítima y de seguridad.


La presencia territorial de Francia en América Latina y el Caribe 

Francia es un Estado miembro de la UE con territorios en América. En la región se encuentran Guadalupe, que conserva la condición de departamento y región de ultramar, y la Guayana Francesa y Martinica, constituidas como colectividades territoriales únicas; las tres se rigen por el artículo 73 de la Constitución francesa, que establece la aplicación de pleno derecho de las leyes y reglamentos nacionales, aunque permite adaptaciones atendiendo a sus características particulares. Por su parte, San Martín y San Bartolomé son colectividades de ultramar regidas por el artículo 74, con estatutos propios y mayores márgenes de autonomía. Esta presencia territorial otorga a la política exterior francesa hacia América Latina y el Caribe una dimensión inmediata vinculada a la seguridad, la integridad territorial, el desarrollo y la inserción regional.


Los informes de 2025, La coopération et l’intégration régionales des outre-mer volet 2 : bassin océan Atlantique, Le Plateau des Guyanes y La place des outre-mer dans la diplomatie française coinciden precisamente en que los departamentos y regiones de ultramar, las colectividades territoriales únicas y las colectividades de ultramar con autonomía no deben ser tratadas como periferias dependientes del gobierno francés. De hecho, constituyen un puente para favorecer la cooperación con Brasil, Surinam, Guyana y los Estados caribeños y, de este modo, impulsar acciones en ámbitos prioritarios, como la protección de la biodiversidad y la articulación de políticas marítimas, policiales, judiciales y de gestión de desastres.


Los tres informes coinciden también en que el potencial de estos territorios continúa limitado por problemas de conectividad, fragmentación administrativa y coordinación insuficiente entre las colectividades, el Estado francés y la Unión Europea.


Otro avance importante fue la entrada en vigor, el 16 de junio de 2026, del Accord entre la communauté des Caraïbes et le gouvernement de la République française définissant les conditions d'octroi à la Martinique du Statut de membre associé de la Communauté des Caraïbes, acuerdo que hizo efectivo el estatuto de miembro asociado de Martinica en la CARICOM, sin modificar su pertenencia a Francia ni transferir competencias soberanas.


El informe legislativo del Senado N° 294, de 21 de enero de 2026, examinó el proyecto de ley destinado a autorizar la aprobación del acuerdo relativo a la adhesión de Francia al Protocolo de 1985 sobre privilegios e inmunidades de la CARICOM, paso jurídico necesario para hacer efectivo el estatuto de miembro asociado de Martinica. El informe presenta a Martinica, al igual que a las demás colectividades francesas de América, como un actor estratégico para fortalecer la todavía limitada presencia regional de Francia en América Latina y el Caribe. En este sentido, este marco jurídico puede contribuir a fortalecer la articulación regional de los territorios franceses y a ampliar la participación de Francia en los mecanismos de cooperación del Caribe, especialmente ante desafíos económicos, sociales, sanitarios, climáticos y de seguridad de carácter compartido. Asimismo, podría abrir la posibilidad de incorporar progresivamente a otras colectividades francesas, entre ellas la Guayana Francesa.


El giro hacia la seguridad y la perspectiva de corto plazo

La agenda francesa incorpora, además, un componente de seguridad cada vez más visible. En noviembre de 2025, el Ministerio para Europa y Asuntos Exteriores presentó a América Latina y el Caribe como el primer eje de esfuerzo de su plan internacional contra el narcotráfico. El plan denominado Narcotrafic: éradiquer le mal à la racine, lanzado en noviembre de 2025, prevé, en el corto plazo, reforzar la cooperación regional contra el narcotráfico y la criminalidad organizada mediante la creación de una academia especializada, el aumento del personal experto y de los recursos operativos en las embajadas, la duplicación de la ayuda al desarrollo destinada a este ámbito y la promoción de un régimen europeo de sanciones contra las organizaciones criminales. El plan anunció la firma de un primer acuerdo con México el 7 de noviembre de 2025 y la negociación prioritaria, durante los doce meses siguientes, de nuevos instrumentos con Bolivia, Brasil, Ecuador, Perú, República Dominicana, Colombia, Santa Lucía y Panamá, además de una cooperación aduanera específica con México.


A partir de los documentos examinados, cabe prever que, entre 2026 y 2028, la acción francesa se concentrará en cuatro prioridades: consolidar las asociaciones con Brasil y México sin pretender una convergencia automática; favorecer una inserción más eficaz de sus territorios americanos en las organizaciones regionales; vincular la cooperación para el desarrollo, la seguridad portuaria y la lucha contra las economías ilícitas; y utilizar a la UE como multiplicador de influencia frente a la competencia entre Estados Unidos y China.


Conclusiones

Esta breve reflexión se basa en la revisión de documentos bilaterales, parlamentarios y de seguridad publicados entre 2023 y 2026 por distintas instituciones francesas. El análisis permite identificar un interés renovado por fortalecer la presencia de Francia en América Latina y el Caribe mediante tres vías: a) relaciones bilaterales selectivas; b) la proyección regional que le proporcionan sus territorios ultramarinos; y c) la articulación de mecanismos de cooperación para enfrentar desafíos compartidos.


No obstante, el principal límite seguirá siendo la ausencia de una estrategia regional unificada y respaldada con recursos suficientes. Francia difícilmente alcanzará una posición de liderazgo en América Latina y el Caribe; sin embargo, es posible prever su consolidación como un actor diferenciado por varias razones: se trata de un Estado europeo con presencia territorial en la región; es un actor occidental, aunque partidario de cierta autonomía estratégica; y, finalmente, está dotado de capacidades específicas en materia de diplomacia climática, cooperación técnica, multilateralismo y seguridad regional, en ámbitos que, con distintos grados y matices, ocupan un lugar prioritario en las agendas de los Estados latinoamericanos y caribeños.


En última instancia, como ocurre con toda política pública, incluida la exterior, la eficacia de esta reactivación selectiva no dependerá de la proliferación de declaraciones políticas, sino de su continuidad institucional, de la coordinación efectiva con los territorios franceses de la región y, sobre todo, de la capacidad de convertir los compromisos asumidos en resultados concretos, sostenibles y verificables.


José Joel Peña Llanes es doctor en Derecho, con orientación en Derecho Internacional Público, por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y doctor en Administración Pública por el Instituto Nacional de Administración Pública (INAP). Es también maestro y licenciado en Relaciones Internacionales por la UNAM.

Profesor universitario con más de diez años de experiencia en licenciatura y posgrado y es candidato del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores de México. Es miembro de la Asociación Mexicana de Estudios Internacionales, el Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales, la International Studies Association y la International Law Association, cuya rama mexicana integra como secretario general.


Las opiniones expresadas en este blog son exclusivamente del autor y no reflejan los puntos de vista de la Red EULAS

 
 
 

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