Europa Geopolítica y américa latin estratégica: oportunidades y desafíos en la alianza MERCOSUR-UE
- Agostina Salman

- hace 18 horas
- 8 Min. de lectura
El mundo atraviesa una reconfiguración geopolítica y económica que ha tenido consecuencias directas en las políticas exteriores continentales y en las relaciones internacionales en general. Existen diversas teorizaciones sobre el sistema internacional actual, varios autores coinciden en que asistimos a un sistema internacional multipolar, caracterizado por la interdependencia, la complejidad y la incertidumbre. La sensación es que “lo viejo no termina de morir y lo nuevo no acaba de nacer”, como afirmó Gramsci hace más de cien años atrás.
La relación entre la Unión Europea (UE) y el Mercado Común del Sur (MERCOSUR) no escapa a esta tendencia. El bloque de la UE avanza en su búsqueda de socios fiables para asegurar un suministro estable de recursos críticos, dentro de la declarada búsqueda de autonomía estratégica. El renovado interés de la UE en el MERCOSUR, y en la República Argentina en particular, encuentra sus motivos en la distorsión de las cadenas de suministro durante el Covid-19, la crisis energética provocada por la guerra en Ucrania, y la disputa tecnológica y comercial entre Estados Unidos y China. Estos factores externos han obligado a la UE a redoblar sus esfuerzos para diversificar los socios comerciales y reducir su dependencia de Rusia. De esta manera, la Comisión Europea, presidida por Ursula Von der Leyen, asume el desafío de virar hacia una Europa necesaria y oportunamente geopolítica, resumida en el concepto del “despertar geopolítico”. Para ello, en el plano externo, la UE promueve el sistema multilateral autopercibido en crisis.
Los países del MERCOSUR cuentan con materias primas como, por ejemplo, gas natural y petróleo. Además del “Triángulo del litio” -la zona geográfica ubicada entre Argentina, Bolivia y Chile, que concentra más del 60% de las reservas de litio conocidas del planeta-, debido a sus condiciones climáticas (sol y viento) y geográficas (amplio espacio y proximidad a puertos), se considera que América Latina, en general, tiene un mayor potencial para producir y exportar hidrógeno verde a precios competitivos. Argentina, particularmente, se ha posicionado como un actor clave en este nuevo escenario. La riqueza en litio, esencial para las tecnologías de baterías y la transición hacia energías renovables, ha puesto al país en el centro de atención de los inversores europeos; así como también el potencial del territorio para el desarrollo de la industria del hidrógeno verde. En Argentina también hay reservas de cobre, manganeso, cobalto, grafito, níquel y tierras raras, entre otros minerales que hoy son considerados estratégicos. Sin embargo, enfrenta el desafío de atraer inversiones (IED) y transferencias de tecnología que le permitan desarrollar estos recursos de manera sostenible y a largo plazo; además de trazar una política nacional clara en materia de minerales críticos, con un plan de desarrollo científico-industrial, como Australia o Chile.
El Acuerdo de Asociación Mercosur-UE: Una ambiciosa oportunidad
En 2024, tras 25 años de negociaciones, se concluyeron avances para un Acuerdo de Asociación transatlántico. Se espera que el Consejo de la UE ratifique el acuerdo entre el 18 y 19 de diciembre próximos, con la posibilidad de que los presidentes sudamericanos viajen a Bruselas antes de Navidad para la celebración de la firma final.
En un esfuerzo por centrarnos en la actualidad del vínculo comercial birregional, encontramos que, en 2023, el comercio exterior entre MERCOSUR y la UE alcanzó cerca de US$110.000 millones, con una canasta exportadora dominada por productos agroindustriales. Aunque la UE sigue siendo uno de los principales socios comerciales del MERCOSUR, ha sido superada por China. El 14% de las exportaciones del MERCOSUR tienen como destino la UE, mientras que el 20% de sus importaciones provienen de dicho bloque. En 2003, la UE recibía el 24% de las exportaciones del MERCOSUR, pero veinte años después esta cifra se redujo al 14%. La sequía, sumado a determinadas políticas tributarias desfavorables, habrían impactado en las exportaciones argentinas, que cayeron más de un 36%, alcanzando un mínimo histórico. En 2024, Argentina respaldó la conclusión de las negociaciones, Uruguay y Paraguay han apoyado la iniciativa, y Brasil siempre ha sido un impulsor clave; a lo que se suma su presidencia pro tempore del bloque. El 3 de septiembre de 2025, la Comisión Europea presentó el acuerdo dividido en dos al Consejo y al Parlamento Europeo, pero continúa la reticencia de algunos de sus países miembros.
En Europa continúan las protestas de sindicatos agrícolas y organizaciones medioambientales. Austria, Irlanda, Países Bajos y Bélgica, han alegado preocupaciones por el daño ambiental, aunque serían Francia y Polonia los principales opositores, argumentando que el acuerdo perjudicaría a sus agricultores al aumentar las importaciones de productos sensibles, como carne, azúcar y etanol. No obstante, la Comisión Europea intentó mitigar las preocupaciones del sector agrícola europeo con salvaguardas; un sistema de cuotas estrictas para productos sensibles, argumentando que el acuerdo diversificaría las fuentes de materias primas y los destinos de exportación de la UE. Además del riesgo de una mayor competencia que preocupa a los agricultores europeos, el acuerdo, que pretende establecer la mayor zona de libre comercio del mundo hasta la fecha, también es criticado por sus consecuencias ambientales.
Este punto, siempre sensible, dejó previstas determinadas sanciones por corresponsabilidad en materia de delitos ambientales. Al respecto, la Comisión Europea sostiene que mejorar la productividad en el MERCOSUR mediante la transferencia de tecnologías limpias limitaría la huella de carbono de los sectores afectados. Un tema que ha surgido respecto a las obligaciones en materia medioambiental es el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (MAFC); un instrumento de la UE que busca poner un precio justo al carbono emitido durante la producción de mercancías intensivas. Al confirmar que se ha pagado un precio por las emisiones de carbono implícitas, generadas en la producción de determinadas mercancías importadas a la UE, el MAFC garantiza que el precio del carbono de las importaciones sea equivalente al precio del carbono de la producción nacional, y que no se socaven los objetivos climáticos de la UE. Dicho mecanismo se aplicará en su régimen definitivo a partir de 2026, mientras que su fase transitoria abarca desde el 2023 hasta 2026. Varios medios europeos sostienen que el principal riesgo medioambiental del tratado estaría en un mecanismo llamado "reequilibrio", que permite a una de las partes firmantes hacer valer su interés comercial y solicitar una compensación si una medida adoptada por la otra parte “afecta negativamente al comercio”. Si la UE decidiera prohibir la importación de productos agrícolas tratados con un determinado pesticida, los países del MERCOSUR tendrían derecho a remitir el asunto a un panel de expertos, que evaluaría si se ha demostrado el impacto en sus beneficios. De ser así, ambas partes tendrían que acordar una compensación, como, por ejemplo, más reducción en aranceles aduaneros.
La salvaguarda agrícola presentada por la Comisión Europea para atenuar las inquietudes de Francia y Polonia agregaron cierta cautela, pero no son las únicas voces que se muestran disconformes. Al reducir un 90%, aproximadamente, los aranceles, se generaría un aumento de las exportaciones a Europa y, por consiguiente, un aumento de la deforestación en América Latina. "Según nuestro análisis de impacto, en la cadena automotriz, la textil y la del calzado habrá primero un desplazamiento a los grandes centros industriales, especialmente de Sao Paulo. A mediano plazo habrá una desindustrialización en todos los países del Mercosur”, explica Marita González, secretaria técnica del Foro Consultivo Económico y Social del Mercosur. En contraposición, Mario Lubetkin, ministro de Exteriores de Uruguay, en su visita oficial a la UE, afirmó: “Estamos conscientes de la situación: o reivindicamos el multilateralismo o nos quedamos en los miedos. Va a haber muchísimos problemas, pero el futuro es más fuerte. Ninguno de nosotros podrá salir solo de esta situación. No es solo un acuerdo comercial, es una proyección para los próximos veinte y treinta años. Habrá dificultades, pero la voluntad de firmarlo es muy fuerte”. El Acuerdo abriría un mercado de 750 millones de habitantes y abarcaría casi el 20% del PBI mundial, con múltiples potenciales beneficios para ambos bloques, según explica la declaración conjunta de los Estados partes del MERCOSUR y la Comisión Europea sobre la conclusión de las negociaciones.
Reflexiones prospectivas, desde la perspectiva argentina
El Acuerdo no trata sólo una cuestión de comercio, sino de construir un futuro común y reforzar no solo el eje occidental, sino el multilateralismo. A los intereses materiales económicos y comerciales, y la interacción estratégica y geopolítica, se suma el factor de la identidad sociocultural birregional. En este sentido, resulta clave llevar a cabo un análisis riguroso que permita determinar las capacidades para que este tipo de iniciativas sean una oportunidad para ambas partes. La necesidad de la UE de diversificar mercados en su prioritaria búsqueda de autonomía estratégica, mientras se transitan las consecuencias del cambio climático y la competitividad entre Estados Unidos y China, puede abrir un nuevo camino para la región sudamericana, como proveedora de recursos estratégicos.
En Argentina, particularmente, prevalecen restricciones y prejuicios en torno a la complementación minera y energética. Aun así, Argentina fue el país que más inversión recibió en el mundo para proyectos de exploración de litio, en el período 2010-2022. Algo similar está sucediendo con el cobre, aunque las cuencas cupríferas estarían listas para operar en el 2030. Nos queda por delante conciliar estos sesgos, desde la política interna, comunicando de forma fehaciente y confiable lo que se busca y cómo se puede lograr, respondiendo a cómo queremos y podemos alcanzar una asociación birregional fructífera. Es fundamental que la IED llegue al MERCOSUR con un efecto de derrame tecnológico que beneficie a la población local.
Asimismo, es clave continuar trabajando para establecer un marco económico estable que minimice la volatilidad macroeconómica e incentive la inversión a largo plazo. La estabilización de las variables macroeconómicas -como la baja inflación, los superávits gemelos, un régimen cambiario predecible y la acumulación de reservas-, debe venir acompañada de un nuevo andamiaje que sea capaz de saldar la histórica exigencia de una seguridad jurídica más robusta. Para que los inversores, en este caso europeos, decidan desembarcar con proyectos intensivos en capital como los son los mineros y los del hidrógeno verde, los temores a cambios repentinos en las reglas de juego deberían minimizarse. Además de incentivos fiscales y financieros y de reducción de tiempo administrativos, como el RIGI, Argentina podría continuar trabajando en establecer y aplicar leyes robustas que protejan patentes, marcas y derechos de autor, garantizando la independencia del poder judicial para resolver disputas empresariales, reduciendo la corrupción mediante mecanismos de transparencia y rendición de cuentas, y proveyendo formas de protección contra la expropiación injustificada. Este último punto es de especial importancia para Europa, a raíz de la disputa del pasado por la expropiación YPF-Repsol. Aun así, la cooperación entre Argentina y la UE tiene el desafío de trascender lo estrictamente bilateral, pero la concreción del Acuerdo se convierte en un primer paso esencial.

Agostina Salman es Licenciada en Relaciones Internacionales y Magíster en Inteligencia Estratégica Nacional. Es directora e investigadora en Proyectar Nación, miembro integrante del Grupo de Estudios de la Unión Europea de la Universidad Nacional de Rosario (Argentina), y becaria de la Universidad de Salamanca (España) y la Fundación FAES (España). Agostina se ha desempeñado como analista internacional para el Ministerio de Defensa de la República Argentina e imparte docencia en la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), así como en otras instituciones académicas locales y extranjeras. Ha disertado en el Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI), en el Centro de Debate Multidisciplinario Argentino (CEDEMA) y en la Sociedad Argentina de Análisis Político (SAAP), entre otros. Algunos de sus artículos han sido publicados por revistas como Al-Ghurabá y Revista Integración y Cooperación Internacional. Puedes encontrar más de sus artículos y podcasts producidos para el Grupo de Estudios de la Unión Europea de la Universidad Nacional de Rosario (GEUE-UNR) en su sitio web, https://www.proyectarnacion.com.ar/, o en Instagram en https://www.instagram.com/proyectarnacion/.
Las opiniones expresadas en este blog son únicamente de la autora y no reflejan las opiniones de la Red EULAS.


¡Gracias EULAS Network por el espacio! 💪 Es un honor colaborar con ustedes 👏
¡Interesante y muy oportuno análisis! 👏